El presidente de Armenia, Serzh Sargsyanagradeció en primer lugar a Uruguay por haber reconocido el Genocidio Armenio en un discurso realizado en la 69° sesión de la Asamblea General de la ONU, el pasado miércoles 24 de septiembre. En el mismo, abordó también los temas del centenario del Genocidio Armenio del próximo año, el conflicto con Azerbaiyán por Nagorno Karabagh, las actuales relaciones con Turquía y los recientes ataques a cristianos, específicamente, a un memorial armenio en Siria destruido por terroristas del ISIS hace unos días.

“El 24 de abril de 2015 los armenios de todo el mundo conmemorarán la página más trágica de la historia de su nación: el centenario del Genocidio Armenio. Fue un crimen sin precedentes cuyo objetivo fue eliminar un pueblo privándolo de su tierra natal: un crimen que continúa siendo una herida sin cicatrizar en cada armenio. El genocidio de 1915 fue un crimen contra la civilización y la humanidad, y su condena inadecuada allanó el camino para asesinatos en masa similares”.En este sentido, agradeció al Uruguay por haber reconocido y condenado el Genocidio Armenio, junto a Argentina, Estados Unidos, Francia, Rusia, Italia, Bélgica, Holanda, Suiza, Suecia, Alemania, Polonia, Lituania, Grecia, Eslovaquia, Chipre, Líbano, Venezuela, Chile, Canadá, y el Vaticano. “Toda la comunidad internacional espera que Turquía demuestre su coraje y enfrente su propia historia reconociendo el Genocidio Armenio, para aliviar así a las próximas generaciones de esta pesada carga del pasado. Pero, en cambio, seguimos escuchando mensajes ambiguos que igualan a la víctima con el victimario, mientras se falsifica la historia”.

Más adelante, se refirió al conflicto por Nagorno Karabagh, criticando a la comunidad internacional por no dar una respuesta adecuada “a las declaraciones belicosas y amenazas por parte de Azerbaiyán” y recordando que “el presidente de Azerbaiyán designa a toda la nación armenia como ‘el enemigo número uno'”.

“Al discutir la solución del conflicto de Nagorno Karabagh no puedo dejar de abordar las cuatro resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, que fueron adoptadas durante la guerra y que de vez en cuando son usadas por las autoridades de Azerbaiyán a fin de justificar su política obstructiva. Se trata de cuatro resoluciones que exigían incondicionalmente, como un asunto de prioridad, el cese de todas las hostilidades militares. El propio incumplimiento de Azerbaiyán con las exigencias fundamentales de estas resoluciones hizo su plena aplicación imposible. Las resoluciones exhortaban a las partes a cesar los bombardeos y ataques aéreos contra las poblaciones civiles pacíficas, a abstenerse de violar los principios del derecho internacional humanitario, pero Azerbaiyán continuó sus bombardeos indiscriminados contra la población civil. Azerbaiyán no perdonó a los niños, mujeres y ancianos y violó gravemente todas las normas legales y morales de derecho internacional humanitario. Ahora Azerbaiyán se refiere cínicamente a estas resoluciones de forma selectiva, sacándolas de contexto, como un requisito previo para la solución del conflicto”, argumentó.

La votación celebrada hace unos días en Escocia demostró una vez más que en la actualidad el referéndum es cada vez más ampliamente percibido como un modelo legal para la solución pacífica de los conflictos étnicos. No fue una coincidencia que el derecho a gobernar su propio destino a través de referéndum está en el núcleo de la propuesta presentada por los copresidentes del Grupo de Minsk de la OSCE para la solución del conflicto de Nagorno Karabagh”, observó Sargsyan.

El Presidente armenio recordó que “Armenia nunca condicionó la normalización de las relaciones bilaterales con Turquía al reconocimiento del Genocidio Armenio” en el momento que firmó los Protocolos de Zúrich en 2009, como sí lo hizo Turquía pidiendo a los armenios que “cedan Nagorno Karabagh a Azerbaiyán”: “En Armenia y Karabagh, la gente común a menudo replica a tales condiciones diciendo: ‘¡Al diablo con la ratificación!’. Es en estas circunstancias que actualmente las autoridades de Erevan están considerando seriamente retirar los protocolos armenio-turcos del parlamento“.

Por último, aludió al ataque a la Iglesia de los Santos Mártires en Der Zor, Siria, que fue saqueada y quemada por terroristas: “semejante barbaridad es una impiedad criminal que de ninguna manera está relacionada con ninguna fe“.

En base a información de Prensa Armenia