Patrimonio cultural y genocidio

El patrimonio cultural de un pueblo representa un elemento que va más allá de la acumulación de bienes materiales, es un legado histórico de generaciones pasadas y que se manifiesta en diversas formas: monumentos, tradiciones, lengua, creencias, las obras de arte, etc. En palabras de López Goldaracena (2014), el patrimonio cultural es un elemento insustituible de cohesión social, ya que actúa como un vínculo que une a la comunidad alrededor de su historia compartida.

También tiene un papel crucial en la construcción de la identidad de un pueblo en el presente. Este lazo con la herencia cultural no solo fortalece la cohesión social, sino que también contribuye a la preservación de la riqueza cultural transmitida de generación en generación. 

Gregory H. Stanton define ocho etapas dentro del proceso de un genocidio: la clasificación, la simbolización, la deshumnaización, la organización, la polarización, la preparación, el exterminio y la negación. 

En este contexto, la destrucción del patrimonio cultural es un componente estratégico en romper los vínculos y memorias que atan a un pueblo con su pasado. López Goldaracena (2014) destaca la importancia crucial de preservar y apreciar el patrimonio cultural como un medio para que los pueblos defiendan su soberanía e independencia, lo que, a su vez, permite afirmar y promover su identidad cultural. 

La destrucción del patrimonio cultural adquiere una relevancia especial en la fase de negación del genocidio. El historiador Richard Hovannisian (2001) plantea que la aniquilación completa de un pueblo necesita también de la destrucción del recuerdo. Esta práctica busca “impedir su vinculación con los elementos materiales e inmateriales que hacen a su vida” (López Goldaracena, 2014). Es decir, se busca borrar no solo las huellas materiales de la cultura de un pueblo, sino también su conexión simbólica con sus raíces.

Antecedentes de destrucción del patrimonio cultural armenio 

Durante el Genocidio Armenio (1915-1922) se produjo, además de la matanza y expulsión de la población armenia, la destrucción sistemática del patrimonio cultural armenio. Conscientes del papel de la iglesia en la vida de los armenios, los bienes de la iglesia fueron especial objeto de vandalización: “1036 iglesias y monasterios apostólicos armenios fueron completamente destruidos. 619 otros edificios fueron destruidos a medias. Debemos agregar a esta devastación centenares, millares de reliquias, manuscritos antiguos” (Goldaracena, 2014). 

A partir de 1920, tras la sovietización del Cáucaso Sur, el patrimonio cultural armenio sufrió un nuevo embate destructivo. Por un lado las políticas de desarrollo urbano tanto en ciudades de Armenia como en Georgia y la represión contra la Iglesia Armenia que marcó las primeras décadas de la Unión Soviética determinaron la destrucción de numerosas iglesias. Por otro lado, la entrega de Najichevan a Azerbaiyán y el consecuente vaciamiento de su población armenia nativa, determinó la destrucción casi total del patrimonio cultural armenio de la región. De forma similar, la puesta bajo la administración soviética de Azerbaiyán de la región históricamente armenia de Artsaj (Nagorno Karabagh) puso su riqueza arquitectónica y arqueológica de este territorio a merced de sus verdugos.

Durante la década de los cincuenta y sesenta, surgió en la R.S.S. de Azerbaiyán una narrativa nacional que procuró vincular a la etnia azerbaiyana con un territorio históricamente habitado por pueblos con una presencia milenaria en la región: armenios, georgianos y persas. Los azerbaiyanos, de origen túrquico, encontraron en la apropiación del patrimonio cultural albano caucásico la forma de “contrarrestar” la historia ampliamente documentada de las sucesivas invasiones túrquicas que condujo a su asentamiento en el Cáucaso en el siglo XI de nuestra era. Esta operación, sumada al intento de presentar decenas de iglesias armenias como albano caucásicas, puso en riesgo la preservación de estos bienes culturales. 

En la década de 1960, en la ciudad de Shushí (centro cultural de Artsaj), las autoridades de la R.S.S de Azerbaiyán iniciaron un proceso de expropiación activa del patrimonio cultural armenio, cambiando artificialmente la apariencia cultural de la ciudad y convirtiéndola en un centro cultural azerbaiyano.

Como resultado de esta política, el barrio armenio de la ciudad de Shushí y sus monumentos sufrieron daños importantes. En particular, la catedral Surp Amenaprgich en la ciudad de Shushí quedó en estado de emergencia, la iglesia Ganach Djam se convirtió en un centro de agua mineral. Y las iglesias Kusanats Anapat y Aguletsots fueron completamente demolidas y destruidas.

En esos mismos años, las autoridades azerbaiyanas destruyeron el cementerio armenio de la ciudad. En el caso de la Iglesia de Meghretsots, las autoridades azerbaiyanas destruyeron la mayoría de los muros de la iglesia con explosiones, y los muros de cimientos restantes de más de un metro de altura fueron cubiertos con asfalto. 

Apropiación y destrucción del patrimonio cultural armenio por parte de Azerbaiyán

Tras el colapso de la Unión Soviética, el conflicto por el control de Artsaj determinó la adopción de una política oficial de xenofobia anti armenia por parte de las autoridades azerbaiyanas, que tuvo un correlato directo en la destrucción de cementerios, iglesias, cruces de piedra tallada, inscripciones en armenio, etc. tanto en la zona objeto de operaciones militares como fuera de ella, en todo el territorio de Azerbaiyán (incluyendo su capital, Bakú y la República Autónoma de Najichevan). 

El 18 de mayo de 2018, la Misión Permanente de Armenia ante las Naciones Unidas remitió al Secretario General un memorando del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Artsaj, detallando la situación de los monumentos históricos y culturales armenios en Artsaj y Azerbaiyán.

Con cerca de 11,000 monumentos armenios en Azerbaiyán, las autoridades implementaron una política sistemática de ocultamiento, destrucción y conversión de iglesias. Cientos fueron destruidos, especialmente en Najichevan y Artsaj, donde se concentran al menos 1,700 monumentos históricos armenios en riesgo permanente de destrucción.

En contraste, la protección y uso de monumentos en la República de la República de Artsaj (previo a su ocupación por parte de Azerbaiyán en 2023) se regían por la Constitución de la República y la ley de 1999 “Sobre la Protección y Uso de Monumentos Inmuebles de Historia y Cultura y el Entorno Histórico”. El artículo 7 de la mencionada ley prohíbe la discriminación política, ideológica, religiosa, racial y nacional en el ámbito de la protección y uso de monumentos. El gobierno de Artsaj asignaba fondos anuales para conservar estos monumentos, sin importar su origen.

  • Djughá: la destrucción del cementerio armenio en Najichevan  por las autoridades de Azerbaiyán 

Najichevan es actualmente una república autónoma en un exclave de Azerbaiyán, que limita con la República de Armenia, Turquía e Irán. Debido a su posición geográfica y ubicación en una ruta comercial de tránsito, fue invadida y devastada repetidamente por los árabes, turcos selyúcidas, tártaros-mongoles, así como como los persas y los turcos.

En cumplimiento de un acuerdo ilegal que la Rusia soviética y Turquía firmaron tras la Primera Guerra Mundial, el 16 de marzo de 1921, sin la participación de la parte armenia, Najichevan quedó bajo los “auspicios” de Azerbaiyán como territorio autónomo; de hecho, fue anexada a ese país después de haber formado parte inseparable de Armenia durante muchos siglos.

A lo largo de los 70 años de dominio soviético, las autoridades azerbaiyanas implementaron sistemáticamente una política de discriminación nacional contra las poblaciones nativas armenias y políticas de erradicación del patrimonio cultural armenio. 

La destrucción de la memoria colectiva armenia llegó a su punto más alto en Najichevan cuando Azerbaiyán destruyó el cementerio de Djughá con más de 3,000 jachkars (cruces de piedra tallada), convirtiendo el sitio en un campo de tiro militar. El primer intento de destruir el cementerio fue en 1998, evitado por la UNESCO. En 2002 lograron comenzar con la destrucción de los jachkars y para 2005 ya no quedaba ninguno. En 2006 se convirtió en un campo de tiro militar.

  • Otros casos relevantes 

El memorando presentado menciona la Iglesia Surp Asdvadzadzin en la aldea de Arakel, región de Hadrut, Artsaj, de principios del siglo XX, que fue destruida por el Ejército de Azerbaiyán durante la ocupación del pueblo en 1991-93.

Las inscripciones de 1633 y 1643 de la Iglesia armenia de San Hovhannes en la ciudad de Gandzak (Ganja) fueron deliberadamente borradas por Azerbaiyán en 2007 y la iglesia fue convertida en una sala de música.

Las inscripciones en el Puente de Lalazar, en la región de Kashatagh, Artsaj, también fueron deliberadamente borradas.

El monasterio de St. Asdvadzadzin fue destruido por Azerbaiyán según imágenes satelitales de la misma locación que marcaba un mapa del Cuartel General General de las Fuerzas Armadas de la URSS.

Destrucción del patrimonio cultural armenio derivada de la ocupación parcial de Artsaj (2020-2023)

El 27 de setiembre  de 2020 Azerbaiyán lanzó una serie de ataques en toda la línea de contacto con la República de Artsaj, produciendo los peores enfrentamientos desde el cese al fuego acordado por las partes en 1994.

Los enfrentamientos evidenciaron el involucramiento de Turquía, que prometió poner al servicio de Azerbaiyán “drones de combate, armamento y misiles, con nuestra experiencia, tecnología y capacidades”. El presidente Erdogan, por su parte, prometió “terminar con la misión que nuestros antepasados han llevado a cabo durante siglos en el Cáucaso”, en alusión directa al Genocidio Armenio.

Tras 44 días ininterrumpidos de agresión indiscriminada contra la población civil de Artsaj, el 9 de noviembre se anunció la firma de un acuerdo trilateral, firmado por el Primer Ministro de Armenia, y los presidentes de Azerbaiyán y Rusia, aceptado por el presidente de la República de Artsaj, a pesar de los términos sumamente favorables a Azerbaiyán. 

Como consecuencia, Azerbaiyán ocupó el 80% del territorio de Artsaj, incluyendo 10 museos y 8 colecciones de arte que comprenden un total de más de 18.147 exhibiciones dentro de los territorios ocupados de Artsaj en Shushí y Hadrut.

El 2021, durante una visita del presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, a los territorios ocupados de la República de Artsaj, Hadrut y Shushí, el mandatario azerbaiyano anunció que eliminará el patrimonio histórico armenio de la región, calificado las inscripciones armenias de las iglesias como “falsas”.

Caucasus Heritage Watch se fundó en 2020 para monitorear y documentar el patrimonio cultural dañado y en peligro de extinción utilizando imágenes satelitales. Revelan evidencia visual sobre el borrado cultural pasado y presente.

La organización publicó un reporte en junio de 2023 sobre Artsaj donde documentó “tendencias preocupantes” que ponen en peligro el patrimonio en la región. “El primero es una ampliación geográfica de los impactos adversos sobre los sitios del patrimonio cultural a las regiones de Aghdam y Martakert. Los sitios han sido destruidos, dañados o amenazados en la mayoría de las regiones cedidas a Azerbaiyán en noviembre de 2020. En segundo lugar, las fuerzas que afectan el patrimonio ya no se limitan a la construcción y el desarrollo de carreteras, sino que también incluyen nuevas construcciones de instalaciones militares”.

Desde que la organización comenzó su monitoreo en la zona han documentado 38 sitios amenazados, destruidos o dañados. 

  • Catedral de Shushí (Surp Amenaprgich)

Azerbaiyán bombardeó la Catedral Curp Amenaprgich el 8 de octubre de 2020, construida alrededor de 1868-1887, símbolo de la ciudad de Shushí en Artsaj. Tras la ocupación de la ciudad, bajo el pretexto de una ‘restauración’, Azerbaiyán está realizando una serie de ‘deformaciones’, como quitar la cúpula de la Catedral, sin consultar a la Iglesia Apostólica Armenia ni otro especialista armenio, lo que viola el derecho de los creyentes armenios a la libertad de religión.

  • Dadivank

Tras la invasión militar que Turquía y Azerbaiyán emprendieron contra la República de Artsaj en 2020, más del 80% del territorio de esta república quedó bajo ocupación de Azerbaiyán, incluyendo incontables joyas de la arquitectura religiosa armenia, entre las que se encuentra Dadivank. Desde entonces, y hasta 2023, religiosos armenios se negaron a evacuar el monasterio que permanecía bajo la protección de las fuerzas de paz rusas. El régimen de Aliyev desarrolló una campaña internacional negando el origen armenio del monasterio, y presentándolo como albano caucásico, de forma tal de poder apropiarse de él y negar el acceso a los fieles de la Iglesia Apostólica Armenia. Se trata del caso paradigmático de apropiación de bienes culturales armenios bajo la retórica de la conexión entre el pueblo azerbaiyano (de origen túrquico) como “heredero” de la cultura albano caucásica. 

  • Puente Halevor 

El Puente Halevor, construido en 1835 en Hadrut, Artsaj, fue destruido por Azerbaiyán. Mediante imágenes satelitales, la organización determinó que para abril de 2023 el puente fue destruido durante trabajos viales. 

  • Cementerio armenio de Mets Tagher

Ubicado en Hadrut, Artsaj, fue construido entre los siglos XIV y XVI y contenía cruces talladas, incluida una inscrita en armenio que data del siglo XIV. Las obras viales invadieron las áreas noreste y sur del cementerio entre el 15 de octubre de 2022 y el 29 de abril de 2022.

  • Cementerio y mausoleo cerca de Nor Maragha

El cementerio cerca de Nor Maragha fue impactado por primera vez entre abril y julio de 2021, cuando se excavó un emplazamiento militar cerca del centro del sitio. Entre octubre de 2022 y abril de 2023, se excavaron posiciones adicionales dentro y alrededor del cementerio.

La organización considera que el cementerio ha sufrido daños importantes debido a la construcción militar en la zona. Y consideran que el mausoleo está gravemente amenazado tanto por la construcción activa como por el potencial de la zona de convertirse en un objetivo en caso de que se reanuden las hostilidades. Colocar instalaciones militares cerca de sitios patrimoniales es una violación del artículo 4(1) de la Convención de La Haya de 1954 que Azerbaiyán ratificó en 1993. 

  • Iglesia de Sarkis (Mojrenes)

La iglesia ubicada en la región de Hadrut, Artsaj , zona que hoy controla Azerbaiyán y construida entre los siglos XVIII y XIX fue destruida por Azerbaiyán en el año 2022, según las imágenes satelitales de CHW. 

La destrucción de Surp Sarkis de Mojrenes en 2022 fue la primera violación documentada de la orden provisional indicada por la Corte Internacional de Justicia en diciembre de 2021. Esa medida ordenó a Azerbaiyán a que adoptara todas las medidas necesarias para prevenir y castigar los actos de vandalismo y profanación que afectan al patrimonio cultural armenio, incluyendo, entre otros, las iglesias y otros lugares de culto, monumentos, monumentos, cementerios y artefactos.

Bloqueo y agresión militar 2022-2023 de Azerbaiyán a Artsaj

El 19 de septiembre, Azerbaiyán lanzó una ofensiva militar contra Artsaj, que dejó cientos de armenios muertos y miles de desplazados. El 20 de septiembre, las autoridades de Artsaj acordaron un alto el fuego en los términos de Azerbaiyán, incluida la disolución del Ejército de Defensa. El 18 de septiembre, el presidente de la República de Artsaj, Samvel Shahramanyan, firmó un decreto según el cual la República de Artsaj dejará de existir el 1 de enero de 2024, dejando más de 100.000 armenios desplazados. 

Como resultado del desplazamiento forzado y la invasión de Azerbaiyán a Artsaj, 8 museos fueron ocupados, según el Consejo Estatal de Artsaj para la Protección del Patrimonio Cultural:  

– Museo Histórico Estatal de Costumbres Locales del Estado de Artsaj

– Museo Histórico y Geográfico Martakert

– Sucursal Matenadaran-Gandzasar

– Museo Histórico y Geológico de Askeran

– Casa Museo Nikol Duman y distrito etnográfico (pueblo de Tsaghkashat)

– Museo Histórico-Geográfico de Martuni

– Museo geológico del pueblo de Berdashen, región de Martuni

– Casa-Museo de M. Parseghov (pueblo de Koljozashen)

Francia informó que han solicitado a la UNESCO permiso para visitar la zona y documentar las muestras culturales armenias, colaborando con la Unión Internacional para la Protección del Patrimonio en Zonas de Conflicto (ALIPH) para recopilar datos y evaluar el estado de conservación de estos importantes elementos culturales. ALIPH ya ha logrado capturar diversas imágenes satelitales de Artsaj y se ha establecido una base de datos para registrar el resto.

  • Monasterio de Amaras

El Monasterio de Amaras es un famoso centro religioso y cultural de la Armenia medieval, fundado a principios del siglo IV por San Gregorio el Iluminador en Artsaj, y lugar de sepultura de San Krikoris, nieto de Gregorio el Iluminador (primer patriarca de la Iglesia Apostólica Armenia). 

Después de la guerra de 2020, el monasterio permaneció cerca de la línea de contacto, en la zona de responsabilidad de las fuerzas de paz rusas. En 2023, durante las operaciones militares, Amaras quedó bajo el control de Azerbaiyán.

Los ocupantes azerbaiyanos profanaron la tumba de San Krikoris, considerado santo por la Iglesia Apostólica Armenia.

  • Meghretsots Surp Asdvadzadzin

Según informa el sitio web de monitoreo del patrimonio cultural de Artsaj, Azerbaiyán ha convertido la iglesia armenia Meghretsots Surp Asdvadzadzin, ubicada en la ciudad ocupada de Shushí, en un depósito de basura.