República de Armenia

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Vista de Yerevan, milenaria capital de la República de Armenia.

La República de Armenia ubicada en la región del Cáucaso Sur, tiene sus raíces en una de las civilizaciones más antiguas del mundo.

Cuenta con una población de 3,215,800 habitantes, y abarca apenas 30.000km2, de los 400.000km2 de territorio nacional armenio, actualmente ocupados en gran parte por Turquía.

Llimita con Georgia al Norte, Azerbaiyán y Nagorno Karabagh al Este, Irán al Sur y Turquía al Oeste. Su capital es Yereván, fundada en el año 782 a.C.

Es un estado independiente, democrático y secular, con régimen semi presidencialista y un parlamento unicameral de 131 legisladores, donde encuentran su expresión las múltiples fuerzas políticas que expresan a sus ciudadanos.

De acuerdo a su Constitución, el Presidente es el Jefe de Estado, y el garante de la soberanía, integridad territorial y seguridad del país. El Poder Ejecutivo lo completan los Ministros y un Primer Ministro designado con el respaldo de la mayoría de la Asamblea Nacional. El Presidente es elegido por los ciudadanos para un período de cinco años, al igual que la Asamblea Nacional, 90 de cuyos miembros son elegidos por representación proporcional, y 41 por representación mayoritaria. Cualquier miembro de la nación armenia, sin importar su lugar de nacimiento puede acceder a la ciudadanía de la República cumpliendo con los requisitos establecidos por la Constitución y las Leyes de  Armenia.

La República de Armenia se estableció el 28 de Mayo de 1918, y fue independiente por un breve período, siendo sovietizada a fines de 1920. La más pequeña de las repúblicas soviéticas, declaró su independencia de la Unión Soviética el 21 de setiembre 1991, tras un aplastante referéndum donde su población se volcó masivamente hacia la restauración de la república de 1918. Ambas fechas son celebradas en Armenia como hitos de la construcción de un Estado armenio independiente.

Armenia es actualmente miembro de más de cuarenta organizaciones internacionales, incluyendo las Naciones Unidas, el Consejo de Europa, el Banco Asiático de Desarrollo, la Comunidad de Estados Independientes, la Organización Mundial del Comercio y la Organización de Cooperación Económica del Mar Negro. Es uno de los integrantes de la Asociación para la Paz de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, así como de la alianza militar Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva (OTSC). Es también miembro observador de la Comunidad Económica Eurasiática, de la Francofonía y del Movimiento de Países No Alineados.

Con un 94% de su población perteneciente a la etnia armenia-que posee una tradición, una lengua y un arte propios- el país presenta el mayor grado de homogeneidad étnica de las ex-repúblicas soviéticas, siendo habitada por varias minorías (kurdos, rusos, griegos, georgianos, iraníes, etc.).

La religión cristiana que lidera la Iglesia Apostólica Armenia es la más practicada por la población, aunque también existen ortodoxos rusos y comunidades islámicas.

La historia de Armenia se remonta al  segundo milenio a.C. , cuando tribus sedentarias que hablaban un idioma indoeuropeo conformaron un asentamiento entre los siglos IX y VI a.C. se aglutinaría en el reino de Urartú, donde historiadores clásicos griegos testificaron y documentaron la presencia de la unidad cultural armenia. El pueblo armenio se independiza de la dominación helénica y establece un Estado entre el año 95 a.C. y el año 55 d.C., expandiéndose desde el Pontus Euxinus hasta la Mesopotamia, y desde el Mar Caspio hasta Palestina.

En el año 301 se proclama la cristianización del país, y en el año 406 crea su alfabeto propio. Invadida por bizantinos persas, árabes, mongoles, seljúcidas, tártaros, turcos otomanos y rusos, Armenia sobrevivió y desarrolló un alto nivel de cultura. Durante la invasión seljúcida, a partir del año 1071 comienza la corriente de refugiados que se dispersan hacia los cuatro puntos cardinales; pocos años después los armenios erigen en el litoral mediterráneo el reino de Cilicia, que duraría hasta el año 1375.

Desde 1507 hasta 1829 Armenia fue dividida entre el Imperio Otomano y Persia y, posteriormente, entre los imperios otomano, persa y ruso.

Ya en el siglo XIX el nivel literario, artístico, religioso y educacional del pueblo ascendió; surgiendo una corriente intelectual que despertó la conciencia nacional en el pueblo, antesala de la formación de partidos políticos. Estas organizaciones exigieron a los imperios dominadores el reconocimiento de reformas, mejoras, igualdad jurídico social y autonomía cultural.

El Genocidio llevado a cabo por el Imperio Otomano y continuado por la República de Turquía entre 1915 y 1923, dejó una profunda huella en el pueblo armenio, aniquilando las dos terceras partes de la nación armenia y empujando al exilio a los escasos sobrevivientes.

Tras la finalización de la Primera Guerra Mundial, la República de Armenia fue parte de las conversaciones de paz, estableciéndose en el Tratado de Sevres (20.8.1920), que el presidente de los EEUU Woodrow Wilson debería delimitar la frontera de los territorios armenios usurpados por Turquía, los cuales serían restituidos a la naciente República de Armenia. Si bien el documento firmado por Turquía y Armenia constituye el único acuerdo válido entre las partes respecto a la delimitación de su frontera común, las fronteras establecidas por el laudo arbitral del presidente Wilson nunca fueron tenidas en cuenta, y continúan bajo dominio turco, incluyendo la salida al mar de Armenia.

Desde la independencia de Armenia en 1991, Armenia y Turquía no han restablecido sus relaciones bilaterales, y a raíz del conflicto de Nagorno Karabagh, desde 1994 a la fecha Turquía ejerce un bloqueo sobre Armenia cerrando sus fronteras, en solidaridad con Azerbaiyán.

El bloqueo conjunto de sus principales fronteras, además de constituir una violación flagrante a los principios del Derecho Internacional, es un atentado directo contra la economía de Armenia, que sin embargo ha conseguido reactivar su marcha tras el devastador terremoto sufrido en el norte del país en 1988, que destruyó gran parte de la infraestructura del país y dejó como saldo más de 25.000 fallecidos y medio millón de afectados.

El sector industrial de Armenia que representa más de la mitad del producto nacional, concentra fábricas que producen desde artesanías a tecnología de punta. La producción industrial armenia tiene como soporte a empresas textiles, electromecánicas, de informática, de materiales para la construcción y agroalimentarias (dentro de las que destaca la de elaboración de vinos y coñac).  La industria química presenta particular relevancia por la fabricación de caucho sintético, neumáticos, ácidos reactivos, medicamentos y fibras sintéticas. El sub-suelo, proporciona mineral de cobre, cinc, oro, bauxita y molibdeno.

Armenia ha tenido un fuerte desarrollo económico desde 1995, y la inflación ha sido controlada en los años recientes. Los nuevos sectores, tales como el de piedras preciosas que procesa y fabrica joyería, tecnologías de información y de comunicación, e incluso turismo están comenzando a suplir sectores más tradicionales en la economía, tales como la agricultura.

Este progreso económico constante ha significado un aumento de la ayuda por parte de las instituciones internacionales. El Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial, el banco europeo para la reconstrucción y el desarrollo (EBRD) y otras instituciones financieras internacionales (IFIs) y los países extranjeros están ampliando concesiones y préstamos considerables.

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